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Nuestro objetivo es simple: un proceso corto, prolijo y transparente, que preserve el sabor, el color y la frescura de la manzana.
A continuación, te contamos paso a paso cómo elaboramos nuestro jugo de manzana 100% natural, desde la cosecha hasta el envasado final.

Todo empieza con la elección del fruto.
Trabajamos con ventanas de cosecha entre febrero y mayo, principalmente con manzanas patagónicas. Elegimos lotes que alcanzan los valores ideales de Brix (contenido de azúcar natural) y pH, buscando un equilibrio entre dulzor y acidez.
En la etapa de recepción, revisamos la calidad visual y la temperatura de cada lote. Si el lote no cumple con lo esperado, simplemente no lo usamos. No forzamos la fruta: respetamos su momento natural.
Una vez recibidas, las manzanas pasan por un lavado con agua potable y cepillado suave para eliminar polvo y residuos del campo.
Luego, realizamos una molienda controlada, que permite obtener una pulpa pareja, lista para extraer su jugo.
Este paso es clave: de una buena preparación depende la pureza del resultado final.
Utilizamos una prensa continua, que permite obtener el jugo sin dañar la fruta. Buscamos un buen rendimiento, pero sin maltratar el material.
Si se presiona en exceso, se arrastran sabores amargos o astringentes y el jugo pierde su encanto natural.
El equilibrio justo entre presión y suavidad da como resultado un jugo limpio, fresco y con carácter.
Después del prensado, el jugo se deja decantar naturalmente y luego se filtra para lograr una textura brillante y estable.
Nuestro objetivo no es hacer un agua saborizada, sino un jugo auténtico, que conserve cuerpo y expresión frutal.
Aplicamos un proceso de alta temperatura por corto tiempo (HTST).
Este “baño rápido” garantiza la inocuidad del producto, eliminando microorganismos sin alterar el sabor ni los aromas naturales de la manzana.
Gracias a este método, el jugo conserva su perfil sensorial intacto: fresco, dulce y ligeramente ácido, como recién exprimido.
El jugo pasteurizado se envasa de forma aséptica en envases Tetra Pak®, que lo protegen de la luz y el oxígeno.
De esta manera logramos un producto estable, sin conservantes ni azúcar añadida, que mantiene su sabor natural durante toda su vida útil.
Cada lote está trazado desde la fruta hasta el pack final.
Realizamos catas internas y controles microbiológicos para asegurar la consistencia del sabor y la calidad en cada producción.
La transparencia es parte de nuestro compromiso: saber de dónde viene cada manzana y cómo llega a tu mesa.
Nada se desperdicia. El orujo (lo que queda después del prensado) se reutiliza como harina natural, ya incorporada al Código Alimentario Argentino.
De esta forma, aprovechamos la fruta al 100%, reduciendo el desperdicio y fomentando un modelo de producción más sustentable.
Serví el jugo frío, pero no helado. A esa temperatura, la nariz trabaja mejor y los aromas se perciben con más intensidad. Vas a notar cómo cada sorbo te devuelve el perfil real de la manzana.
En Pura Frutta creemos que la mejor tecnología es el respeto por la fruta.
Desde la selección hasta el envasado, cada paso de nuestro proceso busca preservar la pureza natural de la manzana, para que el jugo que llega a tu vaso sea exactamente eso: pura fruta, sin vueltas raras.
No. Es jugo 100% fruta.
No. El dulzor es el natural (lo que marca el Brix).
Busco consistencia, pero respeto la identidad de cada cosecha.